Cuando unas luces aterciopeladas dominaban mi mundo
aquel sentimiento de quietud decidió no persistir más
un mundo de sueños tan cristalinos como el agua de manantial más pura
en el instante en que nací el sonido de un pequeño piano dominó mis adentros
como aquel cielo que me vio venir de ese navío de estrellas
como aquel susurro que emití ante un emotivo encuentro
los ruidos del exterior aún pertenecen a su pasado brillante
y las realidades de un mundo nuevo siguen insistiendo
listas para latir más tiempo

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