Foto de Zoltan Tasi en Unsplash
Cuando el cielo truena mis lamentos manifestados, las penumbras debajo de mi suelo fertil escucha con antelación. El misterio de la noche se hace amigo del día que espera mi amanecer y la calidez del día naufraga cerca de la noche cuando las penumbras forman su propio anochecer. Andar por las cuatro estaciones con una piernas frágiles, esas que sienten la vida de un pasado inmaculado pero siguen su andar sin detenimiento buscando en cada pasadizo un sueño vigente, de esos que latían desde el pasado antes de ensombrencerse bajo las manos de la mundanidad. Visité aquellas aldeas que recordaban mi niñez, donde el olor a leña y fuego se adentraba en mis fosas, decidí volver a comenzar una vida certera, llenarla del significado que han olvidado nuevos mundos, volver a latir en una juventud nueva los inquietantes ruidos de las noches olvidadas, recobrando en este nuevo presente el sentido de vivir otras oportunidades.
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