Foto de Sander Sammy en Unsplash
Mis movimientos eran dominados por sus impulsos masculinos y mi libre albedrío amenazado por su imposición. Mis sensaciones crecen y las dudas se desvanecen haciéndome pertenecer al deseo de un mago con sueños frenéticos.
Cuando bailaba las danzas del ánimo infinito, mi feminidad fue puesta a prueba y realzada ante otras miradas. En aquel silencio navegué en soledad, era observada por sus ojos misteriosos; haciendo de mi cuerpo un templo para toda clase de sensaciones y movimientos. Me sentía tan sola en un mundo tan mundano como las noches de desvelo invasivas; pero dueña de una realidad incierta ante mis ojos, siendo observada muy fijamente por los deseos impuestos de la magia moderna. En el pasado me sumergía en mi soledad mientras mi mar de misterios se hacía más amplio, podía presevar en mi feminidad los misterios que una mujer joven ocultaba, aquellos que sólo una mente ágil podía descubrir

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