No es una lluvia de lamentos la que cae desde el cielo.
El abre su umbral para una esperanza tardía pero visible, somos dueños de todas las ocasiones desprendidas del mismo cielo, no es tan autónomo cuando miles de manos trabajan en su desarrollo continuo. Si soy parte de esta audencia penumbrosa e insegura, no me niego aún a aportar lo que esté en mis manos sin exagerar. La dualidad es una perdición cuando hay más oscuridad que luz, pero es una lámpara guía cuando hay más luz que oscuridad. Vamos, la oscuridad es sólo para descansar amigo mío, si te despiertas ahí sentirás que no has dormido nada, solo estarás despertando una muerte eterna.

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