Tan petulante
el caballero de ojos oscuros que mitigó cada una de mis verdades, porque si así
es la realidad del mundo, no la quiero ver más.
Escuché a
lo lejos un pequeño niño dibujando en la tierra las formas de todos los
conjuros hechos por mi antigua predecesora. Tan difícil de creer una
reencarnación tan pronta, mi egoísmo es capaz de ser tan impaciente. La noche
esconde miles de secretos que todos en el bosque buscan encontrar desde que
tienen aquella fama de vivir el libertinaje. Vamos, eso lo pagan caro; después
gritan y lloran porque no viven la vida que desean, si siguen llamando las
voces incorrectas jamás los perdonarán. Me encuentro divagando sin parar una
mente remota y parlanchina no se detiene; sino busca ser lo más rigurosa que
puede. Estoy contrariada, a veces no puedo ser muy educada, pero el mundo nos
llama, la riqueza los ciega y las maravillas de la tierra son cada vez más y
más devastadas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario