lunes, 9 de diciembre de 2019

Un alma ansiando el corazón de Lucía




¿Recuerdas aquel tiempo donde viajaste y el frío del norte congeló tu sangre? Así se siente mi alma en su profundo desvío incierto, el frío arropa mi piel como cruel castigo del cielo. ¿Puedes mantener en tu memoria esos tiempos de dolor transformados en oro cuando la calidez del sol abrió las puertas de tu alma? Mediante ese sentir me he mantenido en una larga espera por tu regreso. Estabas frente a mi mirada sosteniendo tu paraguas bajo la lluvia que lloraba junto a tus ojos melancólicos. Pude sentir de nuevo aquella calidez que percibí al ver tu silueta viviendo tras siglos de lejanía. Lucía, tan poética como el invierno que transmite desde sus vientos la tristeza del cielo, tan frágil, al igual que las flores naciendo dentro de muchas praderas demostrando una fuerza perteneciente a su naturaleza femenina. Pude sentir a través de mí un gran vestigio lleno de recuerdos constantes, retirando lejos del fuego los misterios que aún faltan por resolver cerca de tu extensa pero débil mente. Mis pupilas se dilataron conectándose con tu reflejo. Mi visión estuvo presa de nostalgia, aprisionada por tu aura poderosa que viaja conmoviendo cualquier espíritu de agua y fuego. Lucía, recuerdo los mares y los ríos agitándose con tu vehemente sentir, porque tú los manipulabas con tus sueños despiertos, los hacías volar más allá de las ilusiones y culminaste mucho más lejos del mar el trazo de las realidades.

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