En un mundo de desdichas
tu presencia encuentra mi piel y la ata lentamente a su destino
el amanecer me despoja de mis inquietudes cuando en noches en vela vigilabas mi cuerpo
en el silencio de la noche me vuelvo más conocedora de mis siniestras inquietudes
sabiendo que me viste preocuparme y aún así acariciaste mi esencia de mujer
aquel destino que se veía dibujado en mi vida fue lector de innumerables hazañas
esas que nos hicieron despertar a una justicia certera y una magia implacable

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