Cuando en las noches el reflejo de la luna penetró adentro de mi alcoba de plata, el cielo me regaló un misterio que sofocaba mis encuentros con el pasado, mientras en noches de miedo e incertidumbre despertaba de mis pesadillas con la piel agrietada con un sueño moribundo detrás de mis recuerdos, cuando con tus ojos penetrantes de fuego inmenso investigabas cada parte de mi piel con un cruel y egoísta deseo, yo me sumergía en un miedo misterioso a lo
seres de la noche que me perseguían cada vez que intentaba refugiarme en mi sueño nocturno, en esos momentos en que mi cuerpo paralizado observaba tu oscura figura tratando de profanar cada uno de mis poros, dormía con miedo a recibirte de nuevo dentro de mi piel adolorida por el temor y la incertidumbre de una noche más perdida en la oscuridad.
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