Bajo la noche lunar, los ojos de Anabela agrandaron sus pupilas mientras los espectros se movían cerca de la ventana, como humo andante, había uno en especial que la capturó mirante. Se acercó con una joroba mostrando un gesto de duda ante su mirada espectante. Anabela intentó tocar el espectro y este se alejó por milisegundos respirando de una foma hosca y fuerte.
Petenecen a la noche y mi alma al silencio del frío- recitó Anabela mientras los espectros continuaban subiendo afuera de su ventana.
Foto de Lewis Roberts en Unsplash

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