La permanencia que el tiempo me transmite constantemente es sublime. Me dicta diariamente el posible hogar al que perteneceré; el trabajo proactivo de los elementos trabajan sin detenimiento por cada lugar que mi cuerpo desea visitar. Recalco en mi mente cada vez que es posible, la realidad subyacente bajo mis poros. Sentir la comezón gratificante de cada nuevo día, viviendo en conexión con los seres elementales. Aquello que la ciencia quiere plastificar en materia inerte, aquello que ellos quieren registrar como células universales. Y el alma, un estudio tan vacío e imposible de tactar que sólo es de mayor importancia la robótica. Vagamente mi mente titubea, pero el punto sigue ahí, vivir es algo que muchos se niegan a sentir sólo porque crisis políticas y leyes poco pragmáticas se desenvuelven constantemente en un mundo con caos material, equilibrio natural y a su vez colisión de dichos elementos purgandose de temibles atrocidades que los seres humanos cometemos diariamente. Pero el punto sigue ahí. Vivir, aunque el precio de hacerlo sea alto si no se tiene consciencia humana. Saber vivir es algo que nuestros padres intentan enseñarnos desde que estamos aprediendo a caminar en un asfalto absolutamente retratado en el pasado, porque lo digo; pisamos un suelo que ha pertenecido a tantas generaciones olvidadas por nuestro presente individual, que llegamos a ignorar constantemente por donde nuestra sangre a navegado durante millones de eternidades. Pero vivir, como vivieron nuestros antepasados es la clave, aunque tengamos que hacer cambios y la brecha entre el pasado y el presente tenga bastantes vacíos en su historia, y muchos otros lugares del pergamino lleno de distintos hechos que nacieron para existir, en el antes, el ahora y el después.
miércoles, 30 de agosto de 2023
martes, 29 de agosto de 2023
Un Momento en el Tiempo
El verde que muestra el entorno tras un ventanal cristalino posee aventuras de trazos increíbles, la ornamentación verdosa de almas eternas, vivas como el fuego de la naturaleza, impactando sus alrededores con fuertes ramas imponentes. Mi silueta admira el lugar y se rejuvenece en el tiempo a ese momento crucial; donde me convertí en un alma traspasando más de dos fronteras. Transmitiendo una esencia sencilla y natural conmoví diversos corazones, en ese momento yacía enamorada. Mutables pensamientos nacían cambiando constantemente, moviendo hormonas femeninas por doquier. Pertenecía a un rumbo que el Grande planificaba, y muchos espíritus de ámbito shintoísta continúan rondando buscando un hogar en el cielo. Todo un significado adquirido en segundos de respiración en esta tierra latente. Naciendo para vivir, sentir y experimentar...
Sí, actualmente tengo 27, y sólo es un flashback de hace 4 años.
El cielo del desasosiego
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Foto de Frode Myklebust en Unsplash En un sueño eterno me vi envuelta Mientras la distancia con mis sueños se hacía cada vez más pequeña ...

