miércoles, 5 de febrero de 2020

Transformación


Un abismo abre sus caminos dejando surgir mi escape silencioso al cielo profundo del mar. Me dejo hundir en las lágrimas lluviosas del frío océano. Siento toneladas de furia penetrar mis poros profundamente. Caigo mientras mis sentidos se vuelven ausentes sin disimulo, asumiendo la naturalidad de mi descenso. Escucho una voz en mi interior, suave como las plumas del cisne de oro que nadaba en el lago de la fertilidad. Emitía la fragilidad de la luna con cada soplo de aire, suavizaba mis sentidos aún dormidos, solo la mente escucha el canto melodioso de la bruja del norte. —venite propius  Mientras la profundidad se acercaba metro a metro hacia mi, sentía mis brazos cubrirse de fuertes cortadas de lijas marinas, transformando la humanidad en el rasgo animal del mundo epicentral. Haciendo vivir en mi cuerpo la llegada a mi sueño de alma, pertenecer al cielo que se sumerge lejos del mundano ruido terrestre. 

El cielo del desasosiego

Foto de Matthew Ansley en Unsplash En un cielo subversivo, se aplacan los sueños de quienes moran en el desasosiego Cuando me resisto ante ...