viernes, 6 de septiembre de 2019

Encuentro con mi sombra en un suelo natural



Siento el tiempo implementar nuevas ideas nada exhaustivas, reflejo en el día la sombra que en la noche andaba dormida entre luces intermitentes, caminatas neutrales de voces silenciosas, bullosas y reclamantes. Corazones despiertos y ciertas almas dormidas; se dibuja en el exterior de toda sombra un nuevo allegado: el arrepentimiento, la felicidad, júbilo y tristeza traspasando fronteras de cuerpos cautivos. Puedo sentir los momentos más simples en tornados emocionales, cuando ves dentro de ese ser, las inimaginables vidas que lleva por dentro. Recuerdo aquellos momentos que viví algunas décadas atrás, se gratificaron enormemente cuando reflejaron en el presente, la paz tranquilizante del encuentro espiritual con entidades o bien, con la energía interna. La arboleada refugia y alimenta nuestra respiración y podemos seguir caminando en esos prados latentes, esas fuerzas que amanecieron con muchas ilusiones, realidades y nuevas vidas en progreso. Sólo escucho cantos naturales creando más sombras pequeñas, inocentes y puras, con alas coloridas, sueños expandidos en la preservación del mundo. Sigo caminando, viendo mi sombra joven, en nacimiento y crecimiento; inhalando sueños poco citadinos dentro de árboles ornamentados,  creados a través de semillas provenientes de un lugar misterioso ante ojos mundanos.

El cielo del desasosiego

Foto de Matthew Ansley en Unsplash En un cielo subversivo, se aplacan los sueños de quienes moran en el desasosiego Cuando me resisto ante ...